La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) volvió a medir el pulso del campo argentino y el cierre de 2025 mostró un panorama heterogéneo, con más actividades en retroceso y señales dispares en el desempeño económico del sector.
El relevamiento correspondiente a diciembre evidenció un deterioro respecto de los meses previos: nueve de las diecinueve actividades monitoreadas registraron caídas interanuales, el nivel de incidencia negativa más alto del año. El informe vincula este desempeño con un contexto económico todavía restrictivo, marcado por tasas de interés elevadas y debilidad del consumo interno.
Entre los rubros que continúan en terreno negativo aparecen la producción de soja, la carne bovina, la yerba mate, la molienda de trigo y las ventas de frutas y verduras. A este grupo se suman el despacho de vino, la producción de biodiésel y las exportaciones agroindustriales, afectadas por el adelantamiento de operaciones externas registrado meses atrás.
En contraste, once actividades muestran desempeño positivo y sostienen al menos dos meses consecutivos de mejora. Allí se ubican la producción de maíz, trigo y leche, las carnes aviar y porcina, los aceites, el bioetanol, las ventas de carnes y lácteos y la importación de fertilizantes, una de las variables más dinámicas del informe.
En el plano productivo, la siembra de soja avanzó por debajo del ritmo del ciclo anterior. El maíz, en cambio, mantiene proyecciones superiores a la campaña previa, pese al déficit hídrico que afecta a zonas del oeste agrícola.
Según Coninagro, la lechería continúa con niveles elevados de producción y acumula más de un año de crecimiento interanual, aunque los precios al productor evolucionan por detrás de la inflación. En carne vacuna, la producción registró hacia fin de año niveles inferiores a los meses previos y encadenó varios registros interanuales negativos.
En el segmento agroindustrial, el informe marca retrocesos en la molienda de trigo, el despacho de vino y el índice de producción de alimentos y bebidas. La maquinaria agrícola también reflejó la debilidad industrial, con una caída interanual significativa.
Desde el punto de vista comercial, el consumo en supermercados muestra un comportamiento firme en carnes y lácteos, mientras que las ventas de frutas y verduras permanecen por debajo del año anterior.
En paralelo, las importaciones de fertilizantes sostienen una dinámica expansiva, asociada a las expectativas productivas y a la mayor superficie sembrada.
Coninagro aclara que los datos surgen de series sin desestacionalizar, por lo que las comparaciones mensuales pueden verse influidas por factores propios del calendario productivo, aunque las variaciones interanuales permiten evaluar la evolución real de cada actividad.
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