En el remate realizado este viernes 20 en Brandsen, la firma Jáuregui Lorda colocó 2.500 terneros para recría y engorde. Según contó el martillero Mariano Villalba, los terneros livianos se vendieron en torno a los 6.500 a 6.800 pesos por kilo, mientras que las terneras se ubicaron algo por debajo, en un rango de 6.000 a 6.400, reflejando una baja respecto de las semanas previas.
“El ternero venía de valores muy firmes y ahora ajustó. Estamos viendo caídas de entre 200 y 400 pesos por kilo en muchos casos”, explicó el experto. Ese retroceso se da luego de que la invernada alcanzara niveles cercanos a los 7.000/7.300 y con máximos de 7.500 por los machos de 180 a 200 kilos, valores que fueron récord en términos históricos.
El eje del cambio, según Villalba, está en el consumo. “La baja del gordo pega directo. Si el consumo no convalida precios más altos, la reposición se acomoda”, señaló. Hoy, el novillo para mercado interno -el típico de supermercado- se mueve en torno a los 4.800 a 5.000 pesos por kilo vivo, mientras que el novillo de exportación también mostró una corrección y ronda los 5,9 dólares por kilo carcasa.
“La exportación aflojó y eso se siente. Hay plantas que compran menos o directamente se retiran, y eso enfría todo el mercado”, agregó.
En ese contexto, también cambió la dinámica comercial. “Hoy la hacienda no se lleva inmediata. Se está trabajando mucho con plazos de 15 a 20 días, algo que no pasaba cuando el mercado estaba más firme”, advirtió Villalba, marcando una señal clara de menor fluidez.
El martillero también se refirió a lo que dejó Expoagro. Según explicó, después de la muestra hubo un quiebre en la tendencia. “Hasta Expoagro el mercado venía muy firme, y en la muestra aparecieron mejores líneas de financiación incluso en dólares, pero después todo se tranquilizó. Apareció más cautela y el comprador empezó a mirar mucho más los números”, indicó.
A eso se sumó el efecto de los feriados, que redujeron los días de faena y generaron un freno adicional. “Cuando la industria trabaja menos días, compra menos y eso se nota enseguida en los valores”, dijo.
Con este panorama, la invernada entró en una etapa de mayor selectividad, con compradores más prudentes y precios que buscan un nuevo equilibrio. “Hoy no hay margen para errores. El negocio está muy fino y todo depende de cómo evolucione el consumo”, resumió.
Respecto de lo que viene, Villalba no anticipa una recuperación inmediata. “Si el gordo no reacciona a la suba, va a ser difícil que la invernada levante ya que entramos en el pico estacional de oferta propio de la zafra de terneros”, concluyó.
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