El Ing. Agr. Gustavo Sueldo, de Agro Sin Fronteras y Jennie Marín, veterinaria de campo, explican cómo manejan la información para tomar decisiones sanitarias en un feedlot cordobés de hotelería para 24.000 cabezas. Lo notable de la estrategia, presentada en una charla del laboratorio Vetanco, es que les permite capturar rentabilidad en forma sostenible, incluso en tiempos de compraventa desfavorable.
“Empezamos a llevar datos individuales en 2012, fuimos uno de los pioneros en usar caravanas electrónicas. Y desde hace cinco años bajamos la mortalidad a la mitad, estamos en 1,1%; y los animales tratados al 4,1%. Son parámetros muy buenos, estables”, afirmó Sueldo, presentando la información de 84 mil cabezas de diferentes razas y orígenes, terminadas entre 2024 y 2025, con destino al mercado interno.
¿Cómo lo lograron? “El análisis de los datos nos permitió ver el pobre desempeño de los animales tratados y su impacto en los números globales de la empresa. A partir de entonces, tratamos de evitar que lleguen tropas de riesgo y, si eso sucede, tomamos medidas para minimizar los tratamientos individuales, mediante un trabajo integral con las veterinarias de campo”, detalló.
En ese sentido, los datos de 56.000 novillos, que ingresaron durante ese período con unos 255 kg, muestran que los tratados por enfermos (2.064 novillos), ganaron 0,86 kg/día frente a 1,2 kg promedio del total de la categoría, tal como se ve en el siguiente cuadro.

Esto significa que la ganancia de peso promedio de “todos los novillos” resulta 41% mayor que la de los “animales tratados”, o sea, que tras la enfermería se registra una caída de productividad muy significativa.
“Por eso, tenemos que implementar todas las estrategias posibles para no llegar al tratamiento individual”, reiteró.
Seguidamente, Sueldo analizó la implicancia económica de esos tratamientos, considerando un costo sanidad de ingreso de $6.000 por cabeza, de retratamientos de $300 y de materia seca de $350/kg. A continuación, se presentan estos valores en función de los kilos producidos por los «tratados» versus “todos” los novillos, teniendo en cuenta que el consumo fue de 8,1Kg/MS/ día y 8,36 kg/día, respectivamente.
Los tratados muestran un costo de kilo producido de $3.188 versus los $2.523 de todos, o sea, que resultan 26% más caros. “Esto indica que con esos animales no hay posibilidad de ganar plata, sobre todo, con la compraventa actual”, sentenció.
¿Las enfermedades? El 58% de animales mórbidos (1.224) fueron tratados por neumonía. Es interesante ver como a medida que reciben más tratamientos baja la ganancia de peso, pasando de 0,912 kg/día con un tratamiento a 0,726 kg/día con cuatro.
“Con tres tratamientos, por ejemplo, tenemos el 11% de los enfermos, son pocos, pero la ganancia de peso es 0,483 kg/día menor que la del promedio de todos (1,209 kg/día). A su vez, sabemos que los costos por kilo producido son 26% mayores, lo que hace presumir que son inviables económicamente”, planteó.
En cuanto al origen del problema, Sueldo identificó que durante el período en cuestión ingresaron al feedlot 1.105 tropas y que el 72% de los tratados estaba en el 27% de las tropas. “Conocer los orígenes nos permite evitar que lleguen tropas de riesgo y, si llegan, entendiendo su impacto negativo, hacer todo lo posible para minimizar los tratamientos”, aconsejó.
Mejor prevenir que curar
Las veterinarias Jennie Marín y Dorotea Bevan realizan un monitoreo diario del estado sanitario y el consumo de las tropas, variables que junto al análisis de datos sustentan la toma de decisiones a campo.
“Cuando recibimos una tropa con algún signo clínico de enfermedad infectocontagiosa, como la neumonía, ya tenemos todos los estadios del mal en esos animales. Desde el que está manifestando los síntomas, al que ya se curó y el que se está contagiando. Entonces, directamente aplicamos el antibiótico a toda la tropa, ya que si esperamos aumenta la cantidad de tratamientos individuales posteriores”, advirtió Marín. Y agregó: “Lo ideal es llegar con esta estrategia lo más temprano posible que es cuando más tasa de éxito se logra”.
Al respecto, la veterinaria presentó un ensayo realizado en el feedlot en 2019, donde se comparó la mortalidad de las “tropas problema” -tratadas con un antibiótico al ingreso- versus la registrada hasta 2018, cuando se hacía el plan sanitario habitual sin incluir esa droga y luego se realizaban los tratamientos por neumonía necesarios.
“Cuando cambiamos la estrategia en esas tropas de riesgo, aplicando el antibiótico de entrada, o sea, al detectar los primeros síntomas respiratorios, la mortalidad bajó drásticamente, nada menos que un 54%”, subrayó Marín, refiriéndose a los animales que ingresan con menos de 200 kg y más de 12 horas de transporte, lo que genera estrés y predispone a neumonías.
“Además, probamos diferentes drogas y nos quedamos con la que nos dio mejor resultado, así bajamos muchísimos los retratamientos (también 54%)”, pormenorizó, indicando que “con estos resultados el costo de la aplicación a toda la tropa resulta insignificante”.
Y a posteriori ¿cuándo se enferman? “Durante la estadía, hay que tener en cuenta que la madre de la batalla se da en los primeros 30 días”, dijo, presentando un gráfico de consumo en la adaptación 1 y adaptación 2, con diferentes dietas.
“Esta tropa ingresó sin antibióticos porque eran animales sanos. Pero miren (en el gráfico) cómo cae el consumo el día 13, en verde. Ese descenso me está diciendo algo, o sea, si las condiciones ambientales no fueron de estrés térmico, podríamos estar ante una patología. Por eso, la comida y la sanidad hay que manejarla en forma integral”, sugirió.
¿Cómo detectamos el problema? “Hacemos la recorrida diaria con Dorotea, llevamos nuestra tablet y analizamos las curvas de consumo de cada corral. Y si un día notamos que una tropa disminuyó su ingesta habitual, la anotamos para controlarla al siguiente. Ahí, si aparece alguna sintomatología compatible con la neumonía, aplicamos de inmediato un antibiótico y un antiinflamatorio”, contó. Y reveló: “Fíjense (en el gráfico) cómo se recupera el consumo el día 14, son sólo 24 horas. Así, logramos que estos episodios impacten lo menos posible en la ganancia de peso diaria”.
Por dónde pasa el negocio
Para finalizar, Sueldo analizó los resultados económicos de 4.516 mestizos que ingresaron desde Buenos Aires con 230 kg promedio. Los segmentó según sus ganancias de peso y consideró que los de menos de 0,8 kg/ día corresponden a los tratados por enfermos (4%) y los de 1,21 kg/día o más son sanos (61%).
El precio de compra de invernada se tomó a razón de $6.230/kg, (febrero Rosgan) y el de venta del novillito gordo a $5.200/kg (fines de febrero MAT).
Los que ganaron menos de 0,8 kg/día produjeron 73 kilos en 111 días, mientras que los de más de 1,21 kg/día hicieron 1,47 kilos en 97 días. Esto quiere decir que el costo por kilo producido de los más eficientes es la mitad del de los tratados ($2.090 vs $4.396).
Como consecuencia, con las bajas ganancias de peso de los tratados se pierden $179.902 por novillo, un fuerte contraste con los que ganan más de 1,21kg/día, que logran un margen bruto de $201.271.
“Estas amplias diferencias ratifican que hoy el negocio del feedlot pasa por la estrategia sanitaria y su impacto en la productividad. La eficiencia de los animales sanos, aún con una compraventa desfavorable, explica gran parte del resultado económico”, concluyó Sueldo.
Gestionan la sanidad en base a datos buscando evitar los tratamientos individuales, que significan menores ganancias de peso y más días de encierre. “Tomar decisiones tempranas no solo previene enfermedades, define cuánto nos cuesta producir cada kilo y cuál es el resultado”, afirma Gustavo Sueldo. Leer más







