Alexis tiene un rial de 300 chivas y ovejas y casi 40 caballos, que arrea personalmente por estos días, haciendo la veranada para engordarlos. Está a 2.200 metros de altura sobre el nivel del mar, en un valle paradisíaco y remoto enclavado en medio de cordillera mendocina, en el límite con Chile. Allí, él y una docena más de puesteros despliegan sus rebaños por la zona. Pero ya no están solos: los emprendimientos de ecoturismo toman forma junto a ellos, para ofrecer a visitantes citadinos y de buen poder adquisitivo una experiencia directa en un espacio de naturaleza pura y prístina.
Se trata de Valle Hermoso, distante a 90 kilómetros de la Ruta Nacional 40, en Malargüe, ubicado detrás del Valle de Las Leñas, donde se encuentra el centro de esquí, y al que se llega luego de serpentear por la cordillera unos 40 kilómetros de camino de tierra de la Ruta Provincial 222.
El camino asciende impasible hasta un punto donde se encuentra un mirador. Allí, el visitante descubre una panorámica formidable: todo el valle en una depresión que está 300 metros más abajo.

La dinámica y el movimiento de este lugar se aceleró abruptamente en los últimos dos años, teniendo en cuenta que hasta hace algo más de cinco estaba fuera del alcance humano, salvo para los puesteros y contados montañistas o fanáticos de la pesca y la nieve que lo sabían visitar en modo expedición, por cuenta propia o con algún servicio turístico de travesía.
La convivencia de la ganadería trashumante y el turismo se ha transformado así, en una prueba de fuego para los puesteros, para los empresarios, para el departamento de Malargüe y para el sur mendocino, donde hay más de 1.800 criadores de cabras que suben todos los veranos a las montañas para pastorear y engordar su ganado.
La ganadería caprina es importante en Mendoza: disputa el primer lugar a nivel nacional junto a Neuquén en producción y stock de animales y sus crianceros son gente de campo, que vive en el desierto o en las montañas y llevan generaciones desarrollando la actividad, cuyo momento clave para su ganado es la veranada cordillerana.

La principal preocupación de los criadores trashumantes de ganado caprino, ovino, bovino y equino, es que el avance de nuevos emprendimientos turísticos y de la minería termine por desplazarlos definitivamente de las zonas donde hace generaciones llevan a cabo el pastoreo de sus rebaños.
Sin embargo y hasta ahora, en Valle Hermoso parece que se alinean los planetas, porque cada actividad complementa el interés de la otra. A la oferta ecoturística que se desarrolla de modo incipiente, le encaja perfectamente un paraje con animales pastoreando y gauchos montañeses arreando el ganado.
Para los puesteros, ese movimiento ha redundado en beneficios, como lo testimonia a Bichos de Campo, el criancero Alexis Baigorria: “A nosotros nos conviene lo que está pasando, imagínese que los chivos y los corderos ahora se lo vendemos a quienes atienden acá los emprendimientos. Tenemos muy buena relación con ellos, cualquier necesidad aquí, enseguida colaboran y lo ayudan a uno”.

Alexis tiene 45 años, es soltero y responde con picardía sobre su estado civil: “¿No me ve la cara de felicidad?”. Puestero de nacimiento, hace las veranadas en Valle Hermoso desde que era un niño. “Yo vengo aquí desde los 12 años, lo hacía con mi padre, que también empezó a venir a la misma edad y lo sigo haciendo ahora, aunque ya cuesta que la juventud quiera venir”.
“Es una actividad hermosa -describió- mire en el lugar en el que estamos, además si usted quiere estar bien, puede estar bien, si ahora uno tiene todas las comodidades. Mire, antes, yo tenía que hacer un viaje en una mula para buscar mercadería, alimentos, y ahora uno tiene vehículo, una camioneta para hacerlo”.
Las tierras de Alexis no están lejos de Valle Hermoso: “Vivo en un campo, cerca de Los Molles, entre el río Salado y el río Atuel, son tierras de mi padre, unas 5.500 hectáreas de las que vivimos cuatro familias” precisa.
El Valle de Los Molles está antes del Valle de Las Leñas, ambos sobre la Ruta Provincial 222, pero sobre el tramo que está pavimentado. Desde Valle Hermoso, donde está Alexis con sus animales hasta Los Molles, hay 46 kilómetros, más el camino hasta su propio campo.
“Vinimos a fines de diciembre -cuenta Alexis Baigorria- y nos vamos a quedar hasta el 30 de marzo, más tiempo no, porque después, aquí, se pone muy frío para los animales”.
Cuando se le pregunta si fue muy dura la travesía desde Los Molles hasta Valle Hermoso, responde que “para nada, vinimos con los animales por la ruta, montados a caballo, tardamos dos días en llegar”.

Aunque Alexis utiliza sus caballos para el trabajo que le demanda el arreo de sus animales, otros puesteros han encontrado un rédito en los equinos, gracias a las clásicas cabalgatas, que en este lugar se tornan irresistibles y permiten salir de travesía, cruzar el río Tordillo o el río del Cobre, visitar el Valle de las Cargas y otras lagunas. Y no hay mejor guía que los puesteros para cabalgar en estas inmensidades.
Como estas tierras no son fiscales sino propiedad del centro de esquí Las Leñas, los puesteros deben arrendar al centro invernal el uso del valle para la veranada.
Es que, en el año 2003, Tan Sri Arumugam, un empresario oriundo de Malasia compró 440.000 hectáreas aquí, erigiéndose en el dueño del Valle de Las Leñas, de Valle Hermoso y del centro de esquí.

Y es por esta razón, y por la falta de nieve que Las Leñas acusa en algunos inviernos, que los directivos de Las Leñas anunciaron a mediados del año pasado, la construcción de un hotel boutique en Valle Hermoso y la instalación de medios de elevación para que los esquiadores puedan disfrutar de su nieve en invierno.
Sandro Guadano, mano derecha del propietario malayo, aseveró en su momento que “el proyecto de Valle Hermoso podría convertirse en uno de los cinco mejores centros de esquí del mundo”.
Este proceso se llevará a cabo en dos o tres años como mínimo, pero por lo pronto, Las Leñas ya explota en las orillas de la laguna de Valle Hermoso, un lodge con domos donde los turistas pueden pasar la noche y hacer una vida campestre.

Al ingreso del circuito, mientras tanto, otro emprendimiento turístico de la firma Valle Hermoso Ecolodge está en marcha. Se trata de un ecolodge en un refugio de tres plantas que pertenece al Departamento General de Irrigación (la entidad estatal que gestiona el agua de riego en Mendoza) y que estaba en ruinas, producto del abandono y el saqueo.
Con un acuerdo mediante, la empresa se hizo cargo del inmueble y con el proyecto ya caminando recuperó a nuevo este refugio de montaña, convirtiéndolo en una locación turística de lujo, con señal de internet y servicios alimentados con energía solar.
Lautaro Castañeda, director comercial del emprendimiento, explicó a Bichos de Campo que “el proyecto implica la restauración del refugio para el alojamiento de turistas nacionales y extranjeros, con una capacidad de 14 camas, un restaurant de gastronomía regional para 60 comensales y la colocación de cinco domos geodésicos para 20 personas más, con vista al valle, con el fin de ampliar la capacidad del complejo”.

Todo esto llevó a las autoridades de la Dirección Provincial de Vialidad Mendoza a volver a reflotar y mantener transitable el tramo de tierra de la RP 222 a Valle Hermoso, que se puede circular incluso, con vehículos livianos, aunque con mucho cuidado.
Es más, la DPV desarrolla un proyecto carretero para crear el Circuito de los Siete Valles, buscando una traza que vincule la ruta de Valle Hermoso con el centro de esquí El Azufre, apostado a unos 15 kilómetros al sur, cordón montañoso de por medio, sobre la Ruta Provincial 226, en la que se encuentra además el Paso Internacional a Chile Planchón – Vergara, que cuenta con puesto de Aduana y Gendarmería.
El desafío del proyecto, es dar con la traza más beneficiosa y rápida de ejecutar, que demandará varios puentes para cruzar ríos y un estudio preciso para rodear montañas. La vinculación vial redituará sobre todo a los puesteros, que tendrán caminos accesibles para mudar el ganado a los distintos valles, pero también a la actividad turística en general y a los emprendimientos que se desarrollan en la zona.
Mientras el desarrollo llega a la montaña mendocina, queda abierta y expectante la suerte que correrán los puesteros con sus veranadas en el futuro. Sobre todo, porque en algunos casos, hay crianceros que alegan ser propietarios, usuarios o residentes de varias generaciones de grandes extensiones de la montaña que entran en disputas con empresas que combaten estos argumentos con títulos de propiedad.
Los puesteros han pastado sus animales en esos lugares toda la vida y quieren seguir haciéndolo, quieren mantener la trashumancia y que el desarrollo no sea una puerta que se les cierra para ellos.
La entrada Valle Hermoso, un paraíso montañoso al sur de Mendoza donde la ganadería trashumante convive con el modelo de ecoturismo que allí se desarrolla se publicó primero en Bichos de Campo.
