No es de lo mejor lo que sucedió este viernes con la Secretaría de Agricultura luego de la gran polémica que envolvió la difusión del índice de inflación por parte del INDEC. Es que la Dirección Nacional de Lechería informó primero que en enero pasado los productores habían cobrado 473 pesos en promedio por litro de leche, lo que mostraba una caída de 0,7% en valores nominales frente a diciembre. Pero al ratito corrigieron la cifra e indicaron que el precio promedio informado por 18 empresas líderes en realidad había sido de 478,19 pesos, es decir unos 5 pesos más por litro de lo informado inicialmente.
“En virtud de haberse identificado una inconsistencia en la información oportunamente remitida por fuentes externas, empleada para la determinación del valor publicado (Pn-Precio Nacional), esta Dirección Nacional ha procedido a su inmediata rectificación, con el objeto de garantizar la precisión y confiabilidad de los datos difundidos”, se ocupó de explicar ese área de gobierno en su fe de erratas.
Lo cierto es que así la variación nominal respecto del último mes de 2025, que había cerrado en un promedio de 476,60 pesos por litro, pasó de negativa a positiva, aunque en un porcentaje minúsculo de 0,3%.
En definitiva, la evolución de los precios de la leche sigue muy por debajo que la inflación. En el último año la leche venía registrando un incremento de tan sólo 6,8% cuando la inflación fue de 32,4%.

Esto deteriora el poder de compra de insumos como el maíz y la soja. En el caso del cereal con un litro de leche se compran 1,7 kilos de maíz cuando con un litro de leche se llegaron a comprar 2,7 de maíz hace un año. La baja fue de 37% en el poder de compra de la leche.
A su vez, el precio promedio esconde lo que está pasando entre tambos chicos y medianos y los grandes y también las diferencias entre la capacidad de pago de industrias pymes y las de mayor procesamiento.
Sucede que para recoger leche de varios tambos chicos aumenta el costo del flete y el tiempo que se requiere para hacerse de una materia prima que varía en su composición de un establecimiento a otro. En definitiva estos tambos cobran poco más de 400 pesos el litro, muy lejos de los promedios.
En la otra punta hay establecimientos productores de mayor envergadura, con rodeos grandes, con vacas más productivas, con infraestructura que mejora su confort y rendimiento, y que por lo tanto ofrecen más cantidad y calidad del producto. A estas empresas se les pagan precios que rondan los 550/580 pesos por litro, es decir 30/35% más por litro que a los más chicos.
La diferencia no hace más que expresar, y también potenciar, el proceso de concentración que se está dando en la actividad productiva.
Los aumentos de costos obligan a los tambos a ser cada vez más eficientes y quien no tiene espaldas financieras para adaptarse termina fuera del negocio.
Lo mismo pasa a nivel industrial, muchas emprestas están comprometidas financieramente y no son solo las más chicas que no logran pagar lo mismo que las grandes y por lo tanto les cuesta cada vez más hacerse de la materia prima necesaria para su funcionamiento. Además el poder de pago varía según el mercado que atienda cada empresa: exportación o consumo interno.
Finalmente cabe destacar que hay algunos valores que no se ven, como las notas de crédito post liquidación que no registra el Siglea, el sistema de precios de la Secretaría de Agricultura. Y mucho menos los pagos por fuera de la liquidación que cada vez son más significativos, según indicaron analistas del sector.
La entrada El precio de la leche subió solo 0,3% en enero y hace rato que dejó de empardar la inflación, provocando un gran deterioro en los tambos más pequeños se publicó primero en Bichos de Campo.
