En un país atravesado por recurrentes crisis económicas, cumplir 75 años de actividad ininterrumpida no es un dato menor.
La firma consignataria Monasterio Tattersall, con fuerte presencia en el negocio de hacienda para faena y protagonismo dentro del Mercado Agroganadero de Cañuelas, con remates de invernada y cría, celebra este año su trayectoria con una agenda cargada de eventos, en un contexto muy positivo para la ganadería.
“Cumplimos 75 años. Todo nació en 1951, la fundó mi abuelo, la continuó mi papá Kuky y desde 2006 yo estoy al mando. Vamos a conmemorar y celebrar el trabajo de tantas décadas todo el año. Arrancamos en Coronel Suárez y después seguimos con diferentes remates, las exposiciones Angus de otoño y primavera y otros eventos, porque 75 años no se cumplen todos los días”, señaló Alfonso Monasterio, referente de la firma, al repasar el calendario previsto.

La historia de la empresa está íntimamente ligada al rol del consignatario de hacienda dentro de la cadena cárnica argentina, una figura clave que funciona como puente entre los productores y la industria frigorífica.
En ese esquema, el intermediario no solo asegura el flujo de animales hacia los frigoríficos, sino que además defiende el valor de la mercadería del productor y garantiza el cobro de las operaciones, aportando previsibilidad al negocio.
“Si lo pensamos en términos argentinos, estos 75 años equivalen a muchísimo más tiempo en un país normal, por todo lo que atravesamos”, reflexionó Monasterio, aludiendo a las recurrentes crisis económicas que marcaron el recorrido de la firma al tiempo que recordó la importancia de la figura de su padre en la construcción de la empresa.

Actualmente, Monasterio Tattersall combina la tradición familiar con una estructura internacional tras la incorporación, en 2001, de socios chilenos, en un esquema societario mitad y mitad que impulsó su crecimiento. “Hoy ya no somos una empresa familiar pura, somos un mix internacional. La firma sigue creciendo, con desarrollos fuertes en el litoral y también en la parte de cereales”, explicó.
Dentro del calendario aniversario, uno de los eventos recientes fue el remate en Benito Juárez. Participaron 2000 animales, incluyendo un lote grande de 500 machos de unos 200 kilos.
Sobre el mercado ganadero, Monasterio describió un inicio de año con valores sostenidos, especialmente en la hacienda terminada. “Lo gordo lo veo firme, dentro de los 5000 pesos, que es un número importante. La vaca está firme y el novillo pesado está muy pedido”, afirmó, aunque señaló una particularidad reciente: el consumo llegó a superar al novillo de exportación por unos 200 a 300 pesos, algo que no era habitual el año pasado.
También destacó la fuerte diferenciación por calidad. “Un novillo o ternero bueno puede venderse en 5000 pesos y uno más o menos puede estar en 4300, ahí se marca mucho la calidad”, explicó.
En la invernada, los valores se ubican entre 5500 y 6000 pesos para el macho, con algunos lotes por encima, mientras que la hembra también muestra dinamismo. “Pensé que para esta época iba a estar más tranquilo, pero el mercado viene bien”, aseguró, al tiempo que proyectó un 2026 con precios firmes aunque más estabilizados que el fuerte salto registrado el año anterior.
El consignatario consideró que el escenario internacional puede jugar a favor de la ganadería argentina, con una demanda sostenida de mercados externos y un contexto global que podría sostener los valores. “Estados Unidos tiene la peor campaña de vientres en 70 años y eso puede dar varios años de bonanza con precios firmes. Lo importante es que Argentina pueda aprovechar esa oportunidad”, sostuvo.
En cuanto al negocio de la cría, observó valores firmes en vientres y oportunidades para quienes evalúan reorganizar sus planteos productivos. “Siempre digo que hay que recuperar la producción de terneros. Hace décadas éramos 25 millones de personas y 50 millones de cabezas; hoy somos 50 millones de personas y la misma cantidad de animales. Hay algo importante para mejorar ahí, y pasa por la genética”, concluyó.
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