A fines de los 90, el Matadero Municipal de Luis Beltrán, una de las siete localidades que se hilvanan en el Valle Medio de Río Negro, estaba concesionado y estuvo a punto de quebrar, y por eso debió ser rescatado por su propia comunidad, que luego lo vio crecer a la par de la propia actividad ganadera en esa región. La Norpatagonia, ubicada inmediatamente abajo de la barrera sanitaria contra la fiebre aftosa, luego se fue poblando de lotes de alfalfa y corrales de engorde, y ahora puede terminar los terneros que antes debía exportar hacia otras regiones. Por eso la planta se ha convertido en un insumo clave.

“Somos un municipio chico de alrededor de 12.000 habitantes”, nos dice Robin del Río, el intendente de Luis Beltrán, como para dejar claro de entrada la importancia que tiene esta planta frigorífica que actualmente ocupa a 120 trabajadores de ese lugar que tiene de todo para vivir y progresar: el agua generosa del Río Negro permite regar unas 25 mil hectáreas y pueden ser muchísimas más.

Mirá la entrevista con Robin del Río:

Del Río es actualmente -como intendente- el máximo responsable político de este extraño frigorífico municipal, que les ha contado mucho trabajo mantener y hacer crecer. “En su momento tuvo complicaciones, una concesión que se cayó por problemas económicos. Tuvimos que trabajar mucho para poder sacarlo adelante. Y lo mantuvimos como una empresa del Estado mostrando que las empresas del Estado también pueden ser rentables”, observó el intendente.

Hoy la planta de Luis Beltrán es uno de los principales puntos de faena en la provincia de Río Negro, además del exportador Fridevi (ubicado en Viedma), una potente cooperativa de trabajo de General Roca y alguna otra planta. Todas ellas son relevantes y tienen trabajo asegurado porque la producción ganadera de la provincia viene creciendo y ellos deben procesarla. Y pese a que el gobierno de Javier Milei decidió flexibilizar la barrera sanitaria para que ingrese un poco de asado de La Pampa, sigue estando prohibido la entrada de hacienda en pie desde el norte con vacunación.

Por eso Del Río nos adelante en una entrevista realizada en la plaza central de la localidad del Valle Medio que tienen un ambicioso proyecto para modernizar el matadero municipal, que actualmente es un Ciclo 1 y se limita únicamente a la faena y el comercio de medias reses.

“Tenemos un proyecto de Ciclo 2. Es lo que necesitamos y mucho, por todo lo que se viene. Tenemos que darle mayor valor agregado a los animales y también obviamente podremos llegar a distintos lugares”, explicó el funcionario y presidente del Matadero Municipal, que ya está a la búsqueda de los fondos necesarios para armar las salas de despostada que se requieren para trozar la media res y comenzar a vender cortes de carne envasada al vacío. El intendente se imagina muy pronto a esa planta proveyendo de esa carne a Las Grutas u otras localidades del sur argentino, e incluso eventualmente “exportar a Japón algún día, porque estamos en zona libre de aftosa, sin vacunación”.

En esta zona de la Patagonia norte se concentra el 60% de la hacienda disponible, así que la importancia de esta planta de faena se convierte en superlativa. Por eso la comunidad ha puesto manos a la obra para conseguir los 600 millones de pesos que se requieren de entrada. “No tenemos los recursos para poder afrontar esta inversión con, recursos propios. Saldremos a buscarla para poder concretarlo”, indicó.

Miguel Núñez es el apoderado legal del frigorífico, que finalmente es una “Sociedad del Estado”. Esa rara condición para una planta de faena viene de la génesis que relató el intendente. “Fue una necesidad de un pueblo chico. En el 98 este frigorífico entró en quiebra. Entonces nos encontramos en la disyuntiva de qué hacer con nuestro matadero”.

“Decidimos hacer una sociedad del Estado con un directorio en donde el presidente es el intendente municipal”, explicó Miguel. Ese Directorio después se integra por un vicepresidente, un gerente operativo y el capataz general. Así se logró recomenzar, y salvar el puesto de trabajo de 27 operarios en aquella crisis lejana.

Actualmente la planta, bajo este particular modo de gestión, le da trabajo a 120 familias y se ha convertido en una figura clave para el aprovisionamiento de carne a toda la región.

Núñez sostuvo que “la proyección de un gran crecimiento nos está llevando a la posibilidad de tener que transformar jurídicamente a otro tipo de sociedad, porque la figura de Sociedad del Estado ha tendido a desaparecer y tenemos que adaptarnos”.

-¿Podrían incorporar otro socio de capital privado?- le preguntamos.

-En realidad podríamos transformarlo en una Sociedad Anónima que pudiera incorporar capital privado. Pero en principio la idea es adaptarnos a la legislación para seguir siendo 100% capital municipal. Hay pocos frigoríficos en esta región. Este es uno de los dos o tres que hay.

Núñez contó que el proyecto para Ciclo 2 “está presentado en las esferas correspondientes, esperando la aprobación, porque es una inversión bastante importante”.

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Gastón Capra es veterinario y el gerente a cargo del Matadero Municipal de Luis Beltrán. Nos dice que han llegado a faenar allí hasta 5.000 bovinos mensuales y que además tienen una jornada semanal para recibir porcinos, unas 150 cabezas por jornada, ya que la presencia de esa carne viene creciendo. También tiene habilitaciones para ovinos y caprinos, cuya faena se realiza por temporada.

“Originalmente se faenaba la hacienda que se consumía en el Valle Medio, en estos siete pueblos. En la medida que fue creciendo se fue potenciando hacia la zona del Alto Valle y todo lo que es Neuquén. Ahora últimamente empezaron a venir usuarios de todo lo que es la Línea Sur, de Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn”, comentó Capra, que siente la presión de esa mayor demanda sobre sus hombros.

Como se dijo, la planta tiene vedado traer ganado del norte y tiene que arreglarse con la oferta local, que por suerte es cada vez más abundante. “Todo lo que se faena acá es producido acá, nació acá”, enfatiza Gastón, que considera que la existencia de la barrera sanitaria “hizo que la zona se potencie como criadora de terneros y en engorde, ya que tiene que abastecer de carne a toda la Patagonia”.

“Todo esto llevó aparejado a que el frigorífico crezca. Antes eran de 15 a 20 animales por día. Hoy estamos haciendo un promedio de 220, 230 o 260 por día para una faena de lunes a viernes”, celebró Capra.

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Los trabajadores de la carne de Río Negro ingresaron en una pequeña zozobra meses atrás, cuando el gobierno libertario, a través del Senasa, decidió flexibilizar esa barrera para permitir el ingreso de asado desde La Pampa y otras provincias ubicadas al norte, aduciendo que no había riesgo sanitario.

Capra también temió lo peor, pero finalmente descubrieron que la carne con hueso que ingresaban ciertos supermercados eran saldos de mala calidad y llenos de grasa, que no atrajeron a los consumidores. Por eso eran baratos.

“Nos dio miedo como empresa que tiene responsabilidad sobre tanta gente que trabaja acá. Gracias a Dios no se dio porque acá se produce muy buena calidad de carne, un muy buen animal terminado y lo que ingresó no es lo que decían y ni era al precio que decían”, sostuvo.

-¿Era mentira entonces que la Patagonia se había llenado de asado barato?

-En un primer momento a la gente la confundieron y eso generó un poco de controversia entre los productores y y los consumidores. Pero con el tiempo se dieron cuenta que no era lo mismo. Era todo un una fábula. La carne que llegó barata era de mala calidad. De hecho la gente se quejaba del exceso de grasa, de una carne dura. O sea, no era del animal que están acostumbrado a consumir.

-¿Por qué suele ser más cara la carne en la Patagonia?

-Una de las cosas que encarece un poco es el tema de los fletes. Además no somos en toda la Patagonia productores de maíz y la mayoría de la alimentación viene de Provincia Buenos Aires y La Pampa. Para hacer carne acá tenés que importar granos. Entonces los números no son los mismos.  Allá tienen una recría a pasto que acá no la podemos hacer. La forma de producir carne es diferente, y la nuestra es un poco más cara.

-¿Y en algún momento te imaginás exportando carne desde la Patagonia? Se hizo algún intento desde Viedma a Japón, pero quedó ahí.

-Nuestro frigorífico si bien no es chico tampoco es grande. La idea es seguir proyectando a un Ciclo 2, pero sabemos que la parte de inversión es difícil, hay que conseguir el dinero. Estaría muy bueno poder sacar carne al mundo en algún momento. Es un sueño.

La entrada Pasado, presente y futuro del Matadero de Luis Beltrán, un frigorífico “estatal” que faena 4000 cabezas mensuales y quiere saltar a Ciclo 2 para abastecer de carne envasada a toda la Patagonia se publicó primero en Bichos de Campo.