Con más de medio siglo de historia, la Cooperativa Frigorífica de Leandro N. Alem Ltda. (COFRA) se consolidó como uno de los modelos agroindustriales más relevantes de Misiones. Su desarrollo a lo largo de décadas comprende la producción primaria, la industrialización y la comercialización bajo un esquema de integración que hoy involucra a 150 productores y genera empleo directo para unas 270 personas.

“La vida de la cooperativa es larga y tiene dos momentos bien marcados”, relata Ricardo Saraceni, presidente de la cooperativa, en diálogo con Bichos de Campo. El primer momento de la trayectoria institucional abarca desde su creación en 1971 hasta 1989. En tanto, el segundo momento comenzó cuando la Asociación Plantadores de Tabaco de Misiones (APTM) asumió el control de la entidad con el objetivo de impulsar un proceso de diversificación productiva en las zonas tabacaleras de la provincia.

De ese proceso surgió el sistema de producción porcina que hoy caracteriza a COFRA. El esquema se apoya en un modelo de integración que organiza cada etapa del ciclo productivo entre la cooperativa y los productores asociados.

Actualmente, la cría y recría de animales se realiza en tres granjas ubicadas en las localidades de Leandro N. Alem, San Vicente y 25 de Mayo, donde funcionan unas 2.200 madres en producción. A partir de allí se generan los lechones que luego son entregados a los productores integrados, quienes se encargan de la etapa de terminación en sus chacras.

En total, alrededor de 150 colonos participan de este sistema. La cooperativa, por su parte, coordina toda la logística: entrega los lechones, provee el alimento balanceado que se produce en sus plantas de Leandro N. Alem y San Vicente, y posteriormente retira los animales terminados para su faena y procesamiento industrial.

Cada semana ingresan a la planta frigorífica cerca de mil capones. La mayor parte, entre el 70% y el 80%, se destina a la elaboración de embutidos, chacinados, salazones y otros productos industrializados. El resto se comercializa como cortes frescos envasados al vacío.

El principal mercado de COFRA se encuentra en Misiones, donde se concentra alrededor del 80% de las ventas, mientras que el 20% restante se distribuye en provincias vecinas como Corrientes, Chaco y Formosa. Saraceni, remarca que esta estructura productiva permitió posicionar a la cooperativa como una de las principales elaboradoras de productos porcinos de la provincia.

El impacto del sistema también se refleja en la generación de empleo ya que la cooperativa cuenta con alrededor de 270 trabajadores entre operarios, técnicos y profesionales, distribuidos entre la industria, las granjas y las plantas de alimentos balanceados.

-Dentro de un modelo productivo integrado en expansión, ¿de qué se trata la nueva línea de alimentos balanceados?

Es una unidad de negocios que lanzamos el año pasado con el objetivo de optimizar los recursos que ya tenemos. Nuestra fábrica de alimentos balanceados es relativamente nueva y cuenta con capacidad ociosa. Además, ya disponemos de la logística para el abastecimiento de materias primas, principalmente maíz que traemos desde el Chaco, Salta y, en algunos casos, Córdoba, junto con otros insumos que aportan nuestros proveedores. En esta primera etapa estamos produciendo alimentos para aves y cerdos, aunque la idea es avanzar en nuevos productos en el futuro. También, aprovechamos el respaldo de Nutracof con el prestigio de la marca COFRA, que es reconocida por su calidad y por el servicio que brinda a sus clientes.

-¿Cómo funciona la planta frigorífica y qué volumen están produciendo?

 

-La planta frigorífica está ubicada en Leandro N. Alem y allí se realiza todo el proceso industrial: desde la faena hasta el desposte y la elaboración de toda la gama de productos de COFRA, que incluye carnes frescas, embutidos, chacinados, productos secos y jamonería. Actualmente, estamos produciendo unas 200 toneladas mensuales de productos industrializados -chacinados y embutidos- y alrededor de 100 toneladas de cortes frescos. En total, son unas 300 toneladas mensuales que salen al mercado. Todavía contamos con capacidad ociosa en la industria, aunque estimamos que la producción primaria crecerá alrededor de un 20% durante este año.

-Están atravesando un proceso de mejora genética en la producción porcina. ¿Cómo se está implementando y a qué responde?

Hace exactamente un año iniciamos un proceso de mejora genética que implica el reemplazo total de las 2.200 madres que tenemos en nuestras granjas. Es un proceso largo, complejo y desafiante, pero absolutamente necesario para mejorar los niveles de productividad. La decisión se tomó porque la genética que utilizábamos dejó de estar disponible en el mercado y eso nos estaba generando muchos problemas productivos. Hoy ya empezamos a ver resultados positivos, aunque todavía convivimos con la genética anterior.

Saraceni explicó que el objetivo de este programa genético “es mejorar la productividad y la eficiencia, que son las herramientas que tenemos para enfrentar un mercado cada vez más exigente. Este proceso se extenderá hasta fines de 2027”.

En ese lapso, “una de las decisiones importantes fue incorporar dos líneas genéticas diferentes, en lugar de trabajar con una sola como antes. La idea es que ambas compitan entre sí para obtener mejores resultados productivos, algo que ya estamos observando en la práctica”.

En los últimos años creció el ingreso de carne porcina desde Brasil. ¿La cercanía con ese país afectó a la cooperativa?

Las importaciones de carne de cerdo desde Brasil crecieron mucho. En términos porcentuales, el año pasado aumentaron un 136% respecto del anterior. En nuestro caso particular no tuvo un impacto significativo. En el primer semestre hubo preocupación porque el ritmo de crecimiento de las importaciones era muy alto, pero luego comenzó a desacelerarse, en parte por el aumento de los costos de producción en Brasil, lo que nos permitió recuperar competitividad.

 

Pero allí también pesó el trabajo bien hecho. “Nuestro sistema tiene una característica importante: no dependemos de la compra de carne para abastecer al frigorífico. Toda la producción proviene del propio sistema integrado, lo que nos da mayor estabilidad”, destacó el directivo.

COFRA suele mencionarse como un modelo exitoso de cooperativismo agroindustrial. ¿Cuáles cree que son las claves de ese desempeño?

Hablar de éxito siempre implica matices, porque también atravesamos momentos complejos, como ocurrió en los últimos años con los problemas genéticos que afectaron la productividad. Pero creemos que uno de los factores centrales es el sistema de integración productiva que adoptamos. Es un modelo inspirado en el esquema brasileño, que adaptamos a nuestra realidad. De hecho, viajamos varias veces a Brasil para conocer su funcionamiento y técnicos brasileños también vinieron a Misiones para colaborar en la implementación.

De la tierra colorada a la góndola: Gabriel Montiel produce, faena y vende envasada al vacío la primera carne de cordero producida en Misiones

En ese sentido, Saraceni recordó que “en nuestra región no existía una cultura de producción porcina con fines industriales. Los colonos criaban cerdos principalmente para autoconsumo, no con una visión de mercado. Lo más difícil de este sistema es coordinar todas las etapas del proceso productivo, desde la producción primaria hasta la comercialización. Bajo el paraguas de la cooperativa logramos integrar esos eslabones y profesionalizar cada uno de ellos”.

“También es justo reconocer que este proceso fue posible gracias al acompañamiento de nuestra entidad madre, la Asociación Plantadores de Tabaco de Misiones, y al apoyo inicial del Fondo Especial del Tabaco (FET), que permitió financiar inversiones y capital de trabajo. Hoy hace nueve años que no recibimos recursos del FET. La cooperativa es autosustentable y en distintos momentos ha generado retornos económicos para los productores, aunque en los últimos años eso no fue posible. Esperamos poder retomarlo en un futuro cercano”.añadió.

Mirando hacia adelante, ¿cuáles son los proyectos a futuro de COFRA?

En este momento más que hablar de nuevos proyectos estamos concentrados en completar el proceso de mejora genética, que todavía llevará unos dos años más. Hoy tenemos cerca de 50 mil animales en producción, desde lechones hasta capones, y trabajamos con unos 150 productores integrados. Incluso estamos evaluando sumar alrededor de diez productores más en los próximos meses. El desafío es aprovechar al máximo las inversiones que ya realizamos y mejorar la eficiencia del sistema. Para mantenernos en el mercado necesitamos ser competitivos, lo que implica cuidar la sanidad, optimizar la alimentación y aumentar la productividad tanto en la etapa primaria como en la industrial.

Al respecto, añadió que “tenemos previsto lanzar este año una segunda marca, orientada a segmentos de mercado donde hoy no estamos presentes. Todavía no tiene nombre, pero la idea es presentarla durante el segundo semestre”.

“Creemos que la producción porcina tiene un gran potencial de crecimiento. En la última década el consumo en Argentina aumentó cerca de 10 kilos por habitante al año y pensamos que esa tendencia continuará. Además, si se mantienen las exportaciones de carne vacuna, se abrirán nuevas oportunidades para el sector porcino en el mercado interno”, concluyó.

La entrada El caso COFRA: Un modelo cooperativo porcino que copió a los brasileños e integró producción, industria y mercado en Misiones se publicó primero en Bichos de Campo.