La empresa láctea Pampa Cheese, de la localidad santafesina de Progreso, celebra dos décadas de trayectoria con un plan de crecimiento que combina nuevas inversiones productivas, apertura de mercados y compromiso ambiental. Fundada en 2006 y con planta industrial en marcha desde 2008, la compañía se consolidó como referente argentino en la exportación de quesos. 

“Desde el primer día pensamos la planta para competir a nivel global y producir los mejores lácteos que Argentina puede ofrecer”, afirma Santiago Aguirre, director comercial de una empresa que se caracteriza por la optimización de recursos, la especialización en los productos y una clara mirada exportadora.

Es su hermano, Matías Aguirre, CEO y responsable del área comercial, quien reafirma la expansión fronteras afuera, contando ya con 20 países como destino, confirmando la apertura del mercado colombiano, con nuevos focos en Centroamérica y África Occidental.

“Nuestros quesos llegan a destinos muy diversos, desde Japón o Mongolia, pasando por Rusia y Medio Oriente, hasta países de la región como Chile, Paraguay o Perú. Cada cliente representa un desafío que nos impulsa a mejorar en eficiencia, calidad y servicio”.

Con otro desembarco próximo en Méjico, se confirma una lógica del “60% con destino a exportación”, siendo una empresa líder en elaboración de quesos como mozzarella, edam, tybo, danbo, prato, gouda y chedarella, un desarrollo propio.

El crecimiento se apoya en inversiones constantes. Es reciente la incorporación de una envasadora japonesa y una nueva tina de producción que permitirá incrementar la capacidad en al menos un 5% durante 2026. 

Con clara conciencia sobre el impacto de la industria en el pueblo, es que la planta  cuenta con el tratamiento de efluentes, siendo la de más moderno desarrollo en toda la provincia de Santa Fe. “Crecimos junto con el pueblo de Progreso y el pueblo creció con nosotros. Ese compromiso social y ambiental forma parte central de nuestra identidad”, destacan los hermanos Aguirre.

De cara a su vigésimo aniversario, la compañía resalta el rol de sus equipos de producción, operaciones, mantenimiento, calidad y finanzas, claves para sostener la organización en un contexto económico desafiante. “Siempre dijimos que la experiencia Pampa Cheese debía ser positiva desde el primer contacto hasta el último, tanto para clientes como para proveedores. Esa cultura sigue siendo la base de nuestro trabajo”, concluyen.

Con una industria moderna, presencia internacional y nuevas inversiones en marcha, Pampa Cheese proyecta seguir ampliando su capacidad productiva y consolidar su posicionamiento como uno de los actores argentinos con mayor proyección en la industria láctea global.

Actualmente procesan unos 265 mil litros diarios, para un total de 26.500 kilos de producto, con lo cual el ritmo de la expansión proyectada acompaña la capacidad del sector primario, dando respuesta también a una demanda global de lácteos que se muestra en ascenso con la misma lógica.

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